La tensión política en Colombia volvió a escalar luego de la polémica generada por un mural alusivo a los llamados “falsos positivos” pintado cerca de la residencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez en Rionegro, Antioquia. En medio del debate nacional que provocó el episodio, la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, llegó hasta la
La tensión política en Colombia volvió a escalar luego de la polémica generada por un mural alusivo a los llamados “falsos positivos” pintado cerca de la residencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez en Rionegro, Antioquia. En medio del debate nacional que provocó el episodio, la candidata presidencial del Centro Democrático, Paloma Valencia, llegó hasta la vivienda del exmandatario para expresarle respaldo y lanzar duras acusaciones contra el senador Iván Cepeda y sectores cercanos al Pacto Histórico.
La visita terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la confrontación entre uribismo y petrismo, justo cuando el ambiente electoral empieza a endurecerse y la polarización vuelve a dominar buena parte del debate político nacional.
Tanto Valencia como Uribe coincidieron en que lo ocurrido alrededor del mural no puede entenderse simplemente como una manifestación artística o una protesta simbólica, sino como un acto de provocación política que, según ellos, cruzó límites personales y familiares.
El mural sobre los “falsos positivos” que detonó la controversia
Todo comenzó el martes, cuando un grupo de jóvenes y activistas realizó una intervención artística cerca de la residencia del expresidente en Rionegro.
El mural hacía referencia a las cifras relacionadas con los llamados “falsos positivos”, nombre con el que se conocen las ejecuciones extrajudiciales investigadas por la Jurisdicción Especial para la Paz. Estos casos corresponden a civiles asesinados y posteriormente presentados ilegítimamente como bajas en combate durante el conflicto armado colombiano.
La pintura incluía mensajes y cifras asociadas a investigaciones adelantadas por la justicia transicional, lo que inmediatamente generó reacciones entre simpatizantes y opositores del expresidente.
La situación escaló rápidamente cuando Álvaro Uribe llegó al lugar tras ser informado de la presencia de los manifestantes cerca de su vivienda. Videos difundidos ampliamente en redes sociales mostraron al exmandatario enfrentando verbalmente a varios participantes mientras intentaba borrar partes del mural.
Las imágenes generaron un intenso debate nacional y profundizaron nuevamente la división entre quienes consideran que el mural representa un ejercicio legítimo de memoria histórica y quienes lo interpretan como un acto de hostigamiento político dirigido contra Uribe y su familia.
Paloma Valencia llegó a Rionegro para respaldar a Uribe
Dos días después de la controversia, Paloma Valencia apareció en la residencia del expresidente para entregarle un mensaje de solidaridad política y personal.
La candidata presidencial aseguró que la situación reflejaba un preocupante deterioro del debate democrático en Colombia y cuestionó lo que considera una creciente normalización de la agresividad política.
“Hemos venido a expresar nuestro respeto y solidaridad al presidente Uribe y a doña Lina. Qué doloroso ver un país donde los adversarios políticos terminan hostigando los hogares de quienes piensan distinto”, afirmó la senadora.
Valencia insistió en que el problema no era únicamente el mural, sino el ambiente político que, según ella, está permitiendo que la confrontación ideológica se traslade hacia escenarios personales y familiares.
Para la dirigente del Centro Democrático, lo ocurrido representa una muestra de cómo sectores cercanos al oficialismo han alimentado un discurso de polarización que termina legitimando actos de confrontación política.
Valencia responsabilizó a Iván Cepeda
Durante su declaración, Paloma Valencia lanzó una de las acusaciones más fuertes del episodio al señalar directamente a Iván Cepeda como responsable político de la situación.
La senadora aseguró que detrás del acto existía una intención de provocar tensión y confrontación alrededor del expresidente Uribe.
“Ese es el país que representa el Pacto Histórico y encarna Iván Cepeda. Aquí, en cambio, está la alternativa: una Colombia donde la violencia nunca sea legitimada como herramienta para hacer política”, expresó.
Además, afirmó que lo ocurrido no fue una protesta espontánea, sino una acción organizada que, según ella, buscaba generar intimidación política.
Valencia sostuvo que el actual clima político colombiano se ha deteriorado profundamente y acusó al Gobierno de Gustavo Petro de incentivar escenarios de división nacional.
“Esto demuestra que este gobierno ha promovido la violencia y la polarización”, aseguró.
Sus declaraciones rápidamente generaron reacciones en distintos sectores políticos, especialmente porque vuelven a colocar a Iván Cepeda en el centro de una confrontación histórica con el uribismo que lleva más de una década marcando la política nacional.
Uribe habló de provocación y preocupación por su familia
El expresidente Álvaro Uribe también se pronunció extensamente sobre el episodio y relató cómo vivió personalmente lo ocurrido.
Según explicó, fue alertado mientras desarrollaba una agenda política en Medellín y decidió regresar inmediatamente a su residencia tras conocer que un grupo numeroso de personas se encontraba cerca de su casa.
“Llegaron cerca de la puerta de mi casa. Desembarcaron tres grandes buses. Mi señora estaba sola. Me llamaron. Suspendí una agenda política que adelantaba en Medellín y subí a la casa”, afirmó.
Uribe aseguró que la situación generó preocupación tanto por la seguridad de su familia como por el ambiente de confrontación política que, según él, rodeó la protesta.
El líder del uribismo también responsabilizó directamente a Iván Cepeda y al representante Hernán Muriel de incentivar actos de provocación política.
“Invito a los jóvenes a dialogar y señalo a Iván Cepeda y al representante Muriel responsables de actos de provocación de violencia”, declaró.
Las palabras del expresidente fueron respaldadas por distintos dirigentes del Centro Democrático, quienes afirmaron que el episodio demuestra cómo la polarización política ha comenzado a trasladarse hacia escenarios cada vez más personales.
Petro reaccionó y defendió el derecho a la protesta
El presidente Gustavo Petro también intervino en la discusión y entregó una respuesta que fue interpretada de distintas maneras por oficialismo y oposición.
El mandatario aseguró que no comparte ningún tipo de hostigamiento contra Uribe o su familia y dijo que no le gusta que se generen situaciones de intimidación alrededor del expresidente.
“No me gusta que molesten a Uribe y su familia”, afirmó.
Sin embargo, Petro agregó que “un mural pintado por la juventud no es una amenaza”, defendiendo así el carácter simbólico y político de este tipo de expresiones artísticas.
Para sectores del petrismo, el presidente defendió correctamente la libertad de expresión y la memoria histórica. En contraste, dirigentes uribistas consideraron que minimizó un acto que, según ellos, cruzó límites personales y familiares.
Hasta el momento, Iván Cepeda no ha emitido un pronunciamiento público frente a las acusaciones realizadas tanto por Valencia como por Uribe.
Los “falsos positivos” vuelven a dividir al país
La controversia también volvió a poner en el centro de la discusión uno de los temas más sensibles y dolorosos de la historia reciente de Colombia.
Los llamados “falsos positivos” continúan siendo objeto de fuertes disputas políticas, judiciales y sociales. Mientras organizaciones de derechos humanos y sectores de izquierda insisten en la necesidad de mantener viva la memoria de las víctimas y exigir responsabilidades, sectores cercanos al uribismo consideran que el tema ha sido instrumentalizado políticamente para atacar al expresidente y a las Fuerzas Armadas.
La cifra de víctimas y las responsabilidades alrededor de estos casos siguen siendo motivo de debate nacional y han marcado profundamente la narrativa política colombiana durante los últimos años.
Por eso, cualquier manifestación pública relacionada con el tema suele generar fuertes reacciones y reabrir heridas políticas e históricas que aún permanecen vigentes en el país.
La campaña presidencial entra en fase de máxima confrontación
El episodio ocurre además en un momento particularmente delicado para el panorama político nacional, cuando las distintas fuerzas empiezan a consolidar discursos y estrategias rumbo a las elecciones presidenciales.
La presencia de Paloma Valencia junto a Uribe fue interpretada como una señal clara de cohesión dentro del Centro Democrático y una demostración de respaldo absoluto al liderazgo político del expresidente.
Al mismo tiempo, las declaraciones cruzadas entre oficialismo y oposición muestran cómo la campaña empieza a entrar en una etapa mucho más agresiva, donde temas como memoria histórica, seguridad, violencia política y polarización volverán a ocupar el centro del debate público.
Mientras tanto, el mural pintado en Rionegro ya dejó de ser simplemente una intervención artística. Hoy representa un nuevo símbolo de la intensa disputa política, ideológica y emocional que atraviesa Colombia en plena antesala electoral.











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